Islo en las Grandes… ¿de cachirul?

Escrito por Daniel Contreras

El año pasado encontré una subasta donde aparecía una Islo Carrera, mi inglés británico jajaja me impidió enterarme de los detalles de la puja; sin embargo, quedé enamorado de esa máquina y de su fascinante historia.
Quien las vendía, una persona que sabe de su negocio, contaba que sólo se hicieron cuatro máquinas de ese tipo, en 1955, para ir a competir al Giro de motociclismo, naturalmente en Italia, pero nunca participaron, pues ese año no se encontraron pilotos y para el próximo ya se había cancelado la competencia por los múltiples accidentes.
Luego vi que, esa misma motocicleta, estaba en una colección en California, dentro de la sala de motos italianas, ciertamente los orígenes de esa moto son del país de la bota.
Recién vi, este enero, en una subasta otras dos motocicletas Islo Carrera. Si la historia decía que eran cuatro y sólo quedaban dos… buenas noticias ya encontraron otra.

La puja para una de estas, la parecida a la Apache 175, iniciaría en 18 mil dólares, unos 240 mil pesos, más cara que una Triumph en la misma subasta y que una Harley, por fin la Islo en Grandes Ligas, pues los organizadores esperaban conseguir hasta 22 mil dólares.
También estaba un gracioso motocarro, muy lejos de la originalidad de cómo salieron de fábrica del año 1976, según los vendedores, por este esperaban conseguir 5,500 y hasta 8,500 dólares. Le faltaba la luz trasera original, el tanque de gasolina, el color no era, la plataforma tampoco, no tenía tapes ni molduras y muchas cosas más.
No me extrañaría que el Club de Motos Antiguas le diera un premio, pues sus jueces desconocen de motos mexicanas.
Estas Carrera, dos estilo Apache y una más 250 c.c. tienen cosas muy raras, a mi parecer.
El cuadro: el parador central para nada es de fierro colado como lo hacían en la época. La suspensión delantera se ve muy, pero muy fuerte, casi estilo japonesa o de carabela 350 c.c. Su pintura era color crema de uno y aluminio el otro; sin embargo, las primeras Islo usaban color negro durante los primeros años de su creación.
En esos tiempos no se usaban los amortiguadores con resortes expuestos, mucho menos se pintados, pues no duraría la pintura en esa parte, estos eran de cartucho, como las Gilera.
El carenado en aquellos tiempos cubría media moto, para evitar resistencia al viento, de lo cual carecen estas preciosas máquinas. Igualmente el parabrisas está casi a 90 grados, lo cual es un freno en una carrera.
El tanque de gasolina: tiene unos emblemas que nunca he visto en una Islo oficial, pues el emblema viejo de la fábrica de Isidro López es una especie de flecha que dice moto Islo y estas rarezas traen el mismo logotipo que vienen en las tapas. También trae una almohadilla, que parece colchón, para cuando el piloto se recueste, esto es para evitar resistencia al viento; sin embargo, de poco le sirve, pues está muy elevado.
El faro no se puede ver si es CEV, como el que usaban todas las Islo en aquellos años, pero se ve muy grande en diámetro para ser de esa marca, ¿para qué ponerle faro a una motocicleta en una carrera de pista y este por qué no tenía una mica?, es decir: los ingenieros estaban en contra de la aerodinámica.
Mecánicamante: para qué sirve tener doble bujía, doble bobina y doble batería en una competencia, y porqué sujetarlas con cinchos de cuero, cuando ya se usaba el metal para esos accesorios o el hule si se pretendía eliminar peso.
Las masas están muy grandes, los puños son de Carabela, sí… de Carabela como de los 80s, los mandos con remate redondo, antes que los usara Isidro López y otros detalles como el pedal de arranque que tampoco corresponde a la época.
De la 250 ni hablar, sólo por el año que dicen que era, pues no… la presentan como 1964, con faro debajo del número, escape de los 70s. Franjas estilo Carabela 100 c.c. turismo, aunque ambas marcas de origen italiano, se cuidaban de no copiarse, pues eran rivales.
Son motos muy bonitas, hechas con buen gusto; pero, a mi parecer, muy lejos de la realidad o mal restauradas y hechas sólo para el negocio.. de no encontrar más pistas, que las sigo buscando son cachirul, bien vendidas, como si las hubiera puesto al mercado el Club Islo del DF.