Vespa. La Avispa Italiana.

Vespa. La Avispa Italiana.

Contrario a lo que se pudiera pensar, no existe en el mundo un vehículo de dos ruedas con mayor tradición y versatilidad que esa curiosa motoneta italiana llamada “Vespa”. Desde el día en que Corradino D´Ascanio el genial inventor del helicóptero mostró a Enrico Piaggio, el visionario empresario italiano sus bocetos y este último exclamó: “Sembra una vespa!!” ( Parece una avispa!!,,,), hasta el presente, han rodado por el mundo más de diez y seis millones de estos hermosos y diminutos aparatos.

La Vespa ha sido estrella de cine en 64 películas, le ha dado la vuelta al mundo (Giorgio Bettinelli, 1994-96) y ha cruzado la meta en la Carrera París- Dakar ( M. Simonot y B. Tcherniavsy, 1980). En muchos lugares del mundo la Vespa es parte de la vida diaria.

Pero qué es lo que motiva este fenómeno mundial ?. Veamos,,

En primer lugar la Vespa no es una motoneta convencional. Mientras que muchos otros fabricantes recurrieron desde hace largo tiempo al uso del plástico, la carrocería de la Vespa continúa haciéndose, como el primer día, totalmente de metal. No solo eso, sino que el bastidor y la carrocería forman, fieles a sus orígenes aeronáuticos, un monocasco como el de los aviones. Si ustedes se fijan en la rueda delantera de casi todos los aviones ligeros, la misma está sostenida por una horquilla idéntica a la que usa la Vespa. Los diseñadores incluso encontraron lugar para proveernos de una rueda de refacción casi invisible.

Pero la verdad es que estos detalles técnicos importan poco a la mayoría de los afortunados mortales que conducen una Vespa. Lo que sí hace una diferencia es que, contrario a lo que pasa en una motocicleta, el piloto de Vespa puede atravesar por un charco sin mojarse los zapatos ni echar a perder su traje con el lodo que salpica de la rueda delantera. La Vespa puede ser conducida por un hombre vestido de traje y corbata o por una mujer usando una diminuta minifalda. En la parrilla se puede poner un portafolios, una PC o un maletín para ir al gimnasio. En la cajuelita bajo el manubrio se pueden colocar documentos, herramienta ligera y un impermeable que nos proteja en la temporada de lluvias.

Si llegamos a un desayuno de negocios en una Vespa es muy probable que el encargado del “valet parking” nos dé un lugar preferente en la entrada del restaurant y nos asegure que “,,,,,ahí la puede vigilar personalmente”. La Vespa despierta simpatía a primera vista. Dado que no se trata de un vehículo amenazador ni ruidoso y a que ocupa poco espacio la Vespa es bienvenida en todos los ambientes.

En la ciudad enorme y congestionada mi Vespa se desplaza como si no existiera el tráfico. Atraviesa por entre los embotellamientos, me coloca al principio de las líneas de vehículos que esperan la luz verde, ahorra combustible, contribuye solo mínimamente a la contaminación y les fascina a los niños que viajan en la “van” de mamá.

Creo que si tuviera que expresar en una palabra el encanto de la Vespa lo haría así: Libertad!!

Miguel A. Valdés