Boneville

 

Bonneville!
La Leyenda Británica

El escenario: las llanuras saladas de Bonneville, Utah, en el Oeste de los EEUU. El objetivo: romper el record mundial de velocidad en motocicleta. El instrumento: un extraño vehículo en forma de puro con un motor bicilíndrico de 650 c.c. usando metanol como combustible. El piloto: un hombrecito diminuto llamado Johnny Allen. El año: 1955.

La historia, en realidad, comenzó en 1954 cuando el legendario Jack Wilson de "Big D Cycle" en Dallas, Texas, un mecánico especializado en preparar motores Triumph para competencia y records de velocidad se encontró con un aviador llamado "Stormy" Mangham, constructor de un aerodinámico torpedo de fibra de vidrio con dos ruedas pero sin motor.

En menos tiempo del que se cuenta Wilson embutió un motor Triumph Thunderbird 650 standard dentro de los apretados confines del vehículo y los dos salieron rumbo a la Semana de la Velocidad en Utah donde descubrieron que su "streamliner" era estable pero le faltaba potencia para alcanzar los 300 kph que se habían fijado como meta.

Al año siguiente, regresando a las llanuras saladas con un motor de competencia y un piloto de peso pluma alcanzaron una velocidad en la corrida de ida de 304 kph pero al regreso el viento le arrancó los goggles a Allen forzándolo a cerrar el acelerador para un promedio de solamente 289.6 kph., 6.5 kilómetros por abajo del record mundial.

Al día siguiente, arriesgándolo todo en una pista resbalosa por la lluvia de la noche anterior el pequeño Allen, en el vehículo "Devil´s Arrow”( posteriormente rebautizado “Texas Ceegar"), promedió 308 kph !. Allen, Mangham y Wilson fueron ovacionados en todo el mundo y la Reina Elizabeth II los recibió personalmente para felicitarlos a nombre del Imperio Británico en el Palacio de Buckingham, en Londres. Tal era la importancia de la industria de motocicletas para Inglaterra a mediados del siglo pasado.

La decisión fue tomada unánimemente en Coventry, el hogar de Triumph: se produciría una super moto, insignia de la marca y se le llamaría Bonneville, en honor de la hazaña efectuada en las llanuras saladas.

 

 

-2-

Bonneville!. Hay acaso algún otro nombre en el universo de las motocicletas que evoque tanta emoción, esteticismo y anhelo de posesión como esta palabra ? .

Repite conmigo: Bonneville!. Las sílabas tienen la misma adorable cadencia que el potente motor de dos cilindros fabricado en Coventry.

En su versión de producción, que salió por primera vez al mercado en 1959, la Bonneville fué objeto de un proceso de progresivo refinamiento similar al del famoso caza británico Spitfire, de la Segunda Guerra Mundial. Para ambas máquinas puede trazarse claramente un pedigree que vá desde sus inicios hasta alcanzar su expresión más perfecta en el Mk XIV, en el caso del avión, y en la T120 de 1969/70 en el de la motocicleta.

Tristemente, el destino de la Bonneville estuvo inevitablemente ligado al de la industria motociclista británica que gradualmente fue perdiendo competitividad ante la embestida de la tecnología japonesa hasta desaparecer en los años 80´s.

Jack Wilson, que falleció hace pocos años, continuó por mucho tiempo preparando Triumphs para competencia y sus máquinas establecieron un total de 65 records de velocidad en distintas categorías.

Muchas de las Bonnevilles que Wilson ayudó a bautizar con ese nombre todavía ruedan por todo el planeta en manos de entusiastas coleccionistas que las han restaurado hasta regresarlas a su esplendor original y se dice que el eco de sus motores aún retumba en noches de luna por las llanuras saladas de Utah.

Miguel A. Valdés