La seguridad implícita

LA SEGURIDAD IMPLÍCITA
Arq. Uriel Muller Gmora

Es bien sabido que conducir una motocicleta representa un gran riesgo, y es una de las actividades deportivas más peligrosas.

Difícilmente los padres de familia consideran el motociclismo como un deporte viable, y rara vez les obsequian motocicletas a sus pequeños. Quién no ha vivido la experiencia de haber juntado el dinero para comprar su primera motocicleta, sólo para ser forzado por sus padres a venderla sin siquiera haberla disfrutado. Sólo la mayoría de edad nos permite tomar nuestras propias decisiones, y aún así generamos preocupación y angustia cada vez que salimos de casa a bordo de una moto. Tal es la aversión y la paranoia a la motocicleta, que las compañías de seguros cobran tarifas exorbitantes por asegurar nuestras motos y nuestras vidas. Sin embargo, lo más desafortunado es que existe la creencia entre algunos motociclistas de que los conductores no respetan al motociclista, cuando la realidad es que simplemente no nos ven ni nos oyen, lo cual genera comentarios como "se me cerró" o "me aventó la lámina".

Para incrementar la seguridad con la que se conduce una moto, el buen motociclista debe poseer sensibilidad y confianza intuitiva. Existen cuatro áreas fundamentales que caracterizan a la motocicleta como un vehículo de gran seguridad, siempre que sea conducida con la mayor concentración.

VISIBILIDAD

La altura del asiento de casi todas las motocicletas eleva el campo de visión del motociclista, permitiéndole ver por encima de los techos de los automóviles. Esto ayuda a trazar una ruta a mayor distancia, y a anticipar los movimientos y cambios de carril de otros vehículos. En condiciones urbanas esta característica reduce los riesgos en grandes intersecciones y bocacalles, y permite anticipar los cambios de carril de otros vehículos. En carretera se estima más acertadamente la velocidad de los vehículos que circulan al frente, anticipando y facilitando la estrategia de rebase y frenado.

MANIOBRABILIDAD

Las reducidas dimensiones de una moto permiten que sea maniobrada con mayor versatilidad que cualquier otro vehículo. Una vez dominado el punto de equilibrio de la motocicleta, el cual se logra posicionándose lo más adelante posible sobre el asiento, resulta más fácil controlar la moto y de esa manera evitar situaciones potencialmente peligrosas bajo cualquier condición de manejo. Un balance óptimo produce un mayor control tanto en rectas como en curvas, y mejora la maniobrabilidad en torno a la trayectoria de otros vehículos. La sensación que produce la inclinación, manteniendo a la vez el equilibrio y la maniobrabilidad es inigualable. Más importante aún es el control de la moto para salir de situaciones de peligro, haciendo uso de su ligereza, estabilidad y maniobrabilidad.

POTENCIA

Dada la relación peso/potencia, la mayoría de las motocicletas pueden arrancar mucho más rápidamente que casi cualquier vehículo de cuatro ruedas. Esta característica permite al conductor alejarse de la zona de congestionamiento inicial donde los automovilistas con frecuencia se mueven de carril para encontrar su mejor posición. Es recomendable utilizar la potencia de la moto bajo cualquier condición de manejo para dejar por detrás al tránsito vehicular, y el peligro que éste implica. En carretera, la potencia bien utilizada permite hacer rebases con un mejor trazo, precisión y velocidad. Utilizar la potencia y el factor de visibilidad ayudará a recuperar más rápidamente la posición ideal de carril, disminuyendo así el peligro de circular junto a otros vehículos.

FRENADO

Una motocicleta moderna frena mucho mejor que casi cualquier automóvil. Su bajo peso y masa, aunado a los avanzados sistemas de frenado de discos perforados de gran diámetro producen un frenado total en distancias muy cortas, lo cual aumenta enormemente el margen de seguridad en todo momento. Cierto es que las motocicletas clásicas y/o antiguas prácticamente no frenan, o en el mejor de los casos frenen mal. De cualquier manera, siempre es imprescindible anticipar la frenada y hacer uso de los puntos antes descritos.

La motocicleta es tan segura como la hace su conductor. Si es conducida con sensibilidad, responsabilidad y destreza, no tiene por qué ser peligrosa. Los conocimientos acumulados a través del tiempo y un buen criterio son las mejores armas para mantener cualquier motocicleta sobre sus dos ruedas.

Buen Rodaje